jueves, 6 de junio de 2013

Vivirás para recordar.

Hace años abandoné mi infancia. Ya desde pequeño, emprendes tu propio viaje, surgen numerosas preguntas, que te acompañarán el resto de tu largo y extenso viaje. Desde ese momento comienzas a preguntar a tus  padres como es esto, como es aquello, porqué esto es de esta manera, porqué es de la otra... en ese momento se crea la confianza verdadera, una amiga que esta presente siempre en esta etapa. Es un cuento perfecto ¿por qué digo esto? Porque al fin y al cabo la infancia es algo perfecto, todo lo tenemos no nos hace falta nada o al menos eso creo. Te sientes tranquila, tienes la seguridad de que estás protegida y sabes que no puede pasarte nada, y debemos aceptar  la infancia no volverá nunca. Al ser pequeños todo son sueños, el más común es llegar a los 18 para tener esa libertad a la que hemos querido optar siempre y que al fin se cumple. En este largo tren en el que vamos subidos tendremos tiempo de todo, eso si siempre en su momento, cada cosa a su tiempo. 
En cada etapa siempre tenemos un deseo y queremos que se cumpla eso es lo único importante para nosotros. Aquí es donde no nos preocupa nada, solo pensamos en jugar y divertirnos, porque ya vendrán situaciones desagradables que no apetecerá ni recordarlas y a partir de ahí empezamos a entender todo.

Comenzará la adolescencia esa etapa tan dura y un poco rara pero a la vez tan divertida, sin duda la mejor. Y donde nos encontramos nuestros primeros problemas y aprenderemos a sobrellevarlos, donde  nos tropezaremos a diario con simples y complejas preguntas. Nunca debemos dejar caernos a la primera de cambio, hay que tener valor para levantarse. Sino; ¿de que sirve el esfuerzo que hasta ahora llevamos conseguido?

Además aquí es donde debemos plantearnos ya nuestros planes de futuro para dentro de unos unos años salir a la calle y enfrentarte a todo lo que se interponga en tu camino. Y no sabemos como es el mundo, no tenemos ni la menor idea, de lo duro que será por ejemplo el levantarte temprano para poder llegar a poder ser algo.
Aquí nuestra vida cambia casi por completo, da un gran giro. Hay momentos en los que nos avergonzamos, sabemos que no esta bien y ni siquiera sabemos el porqué o lo sabemos y no queremos mostrarlo. Y lo que pretendemos es no hacer caso de lo que nos dicen, que será por nuestro bien.

Después da un nuevo giro, pero este ya es completo. Llegamos al momento del arrepentimiento nos da por pensar en todo lo vivido anteriormente, en el tiempo perdido en cosas que no merecían la pena. Nosotros estábamos pendientes de otras cosas que para nosotros sentíamos que eran lo que de verdad importaban Y a quienes de verdad deberíamos haber echo caso y nos advertían siempre, no le prestábamos ni la más mínima atención. 

Y aquí llega el momento del arrepentimiento. Esto muchas personas mayores alguna vez lo habremos oido decir: "Si ahora mismo volviera a la infancia que feliz sería"  porque parece ser que los pequeños no tienen problemas y están en toda la edad de disfrutar de todo y con una edad considerada, todo te supera y ya todo son problemas o casi todo y ya parece ser que no puedes con tu vida eso mas y mas las personas mayores cuando van llegando a una edad en la que ya han vivido y pasado todo lo bueno y lo malo y lo que les queda antes de que llegue ese largo tren que pronto tendrá su fin y parará para siempre.

Y que si algún día llega el final podremos decir LO SIENTO nunca es tarde para decirlo, la cuestión no es tener miedo ya que el miedo será acompañante.
 Siempre recordaremos lo que es vivir. Hoy he comprendido que hay que vivir para contar, y que nada es imposible 




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